Anabel, en la búsqueda de encontrar una distracción que alivie la crisis emocional tras su última separación, decidió revisar las páginas de su diario. Al revisitar las reflexiones recogidas en él, revive los momentos que surgieron durante una terapia de regresión, donde exploró sus recuerdos desde los 30 años hasta su nacimiento. En un acto de introspección, la autora se vale de la herencia simbólica de su memoria para erigirse como la protagonista de su novela.
De esta manera, a través de un lenguaje distendido, las referencias a la cultura popular, y una serie de ilustraciones que retratan a la autora en momentos clave de su crecimiento, se revela la historia de una mujer que dialoga, conscientemente, con sus lectores, para reordenar su sistema de valores, cuestionar su crianza y desafiar las expectativas sociales impuestas sobre la monogamia, la heterosexualidad, el matrimonio y la maternidad.






